El feudalismo producirá una cultura disgregada, dispersa, sin cohesión entre los centros culturales.
A nivel artístico se llama estilo románico porque seguía las pautas del Imperio Romano, el templo será el soporte.
A partir de la segunda mitad del s.XII viene un período de estabilidad que producirá un resurgimiento de las ciudades, que adquirirán una importancia capital. El desarrollo urbano, la ciudad y lo que genera, es fundamental para el desarrollo de las civilizaciones y de la cultura y el arte. Se producirá un paso de lo rural a lo urbano, de lo disperso a lo concentrado.
La economía estará basada en el comercio, en la primera industria, lo cual producirá el nacimiento de una nueva clase social no dependiente de sus terrenos ni de sus vasallos, sino del comercio, la artesanía y la industria, es decir, la burguesía. Esta se asienta en las ciudades, que empiezan a emerger como centros económicos, políticos donde el poder pasa a esta nueva clase social, la burguesía, las instituciones que regulan estos nuevos empleos, los gremios y el poder religioso, sobretodo obispos y cabildos catedralicios.
Las nuevas instituciones de gobierno de las ciudades requerirán unas nuevas construcciones. No se conformarán con los edificios románicos, buscarán algo mayor, más imponente, más grande, un nuevo sistema constructivo para reproducir los nuevos edificios que tenían en mente.