François Couperin (1668-1733): Miembro de una familia de notables músicos, llegó a poseer una fama mayor que ellos y por eso se le conoció con el apodo de ''El Grande''. Es el representante más distinguido del Rococó francés, o sea, del estilo galante, sobre todo en el clavecín. Al mismo tiempo se insinúa en su obra una idea de descripción musical o de programa. Bach, que aprendió en otros terrenos de los italianos (Corelli, Vivaldi), tomó a Couperin por modelo en la composición de danzas francesas. Sus cuatro tomos ''Piezas de Clavecín'' merecen hoy en día su estudio y son acabados retratos de una época de sumo refinamiento social y con un contenido sumamente expresivo.
Jean-Philippe Rameau (1683-1764): Es considerado el padre de la armonía moderna ya que recopiló y elaboró reglas para el dualismo tonal en modos mayores y menores, estableció muchas de las reglas fundamentales que sirven de base para la armonización, como la de las octavas y quintas paralelas u ocultas, etc., que sólo quedan sin sentido en la música atonal planteada por Schoemberg en nuestro siglo XX. Además de sus libros ''Tratado de Armonía y sus Principios Naturales'', Rameau compuso numerosas piezas líricas y ballets: ''Hippolyte et Arice'', ''Las Indias Galantes'', ''Cástor y Pólux'', ''Dardanus'', ''Zais'' y otras.